01/11/2017 Huacho: gran cantidad de personas visitaron el Cementerio General

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GRAN CANTIDAD DE PERSONAS VISITARON EL CEMENTERIO GENERAL

 

Desde tempranas horas de la mañana gran cantidad de personas visitaron el Cementerio General de Huacho, los floristas, como es habitual se apostaron a lo largo del frontis del principal cementerio huachano, también vendedores de distinto tipo, como vivanderas y otros, destacaron en esta oportunidad las carpas de empresas de telefonía que se ubicaron frente a cementerio y un contingente ingresó a entregar volantes dentro.

 

Como es habitual se pudo observar personas que rendían homenaje a sus difuntos, hasta con la contratación de un grupo de charros para esta ocasión.

 

El contingente más grande fue el de los jóvenes con escalera que ayudaban (por 1 sol) a llegar hasta lo más alto de cada cuartel.

One Comment

  1. Hay dos muertos: los muertos espirituales, que son quienes todavía tienen vida física, pero se guían por su necia y propia sabiduría, o los idolatras que se dejan manipular por los mercaderes de la fe que se autodenominaron representantes de Dios en la tierra. Los otros muertos son quienes ya no tienen hálito de vida, y, por ende, perdieron toda oportunidad de ponerse a cuentas con Dios. Los primeros, los muertos espirituales, son quienes, con tanto rito, engañando y engañándose, les rinden homenajes a los muertos físicos, les rezan, les desean paz en su tumba, los visitan, les ponen velitas, les rebuscan “legados”, y hacen toda suerte de homenajes inanes y blasfemos.

    Lucas 9:59-60 ” Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios.”

    A los muertos que si hay que visitar es a los espirituales, a los ingenuos engañados, seguidores de los mercaderes de la fe de todas las sectas que se autodenominaron representantes de Dios en la tierra, y solo son ciegos con lazarillos ciegos que los llevarán al infierno, engañados creyendo que los curas perdonan pecados, o que la blasfema oración de fe de los evangelocos sirve para algo.

    A esos muertos idolatras hay que decirles que dejen la idolatría de confiar en esos vendedores de palomas, que tengan fe en la palabra de Dios, que tengan temor de Dios, de no entenderla, y que, mientras tengan algún hálito de vida, busquen el juicio de Dios para que los guie al arrepentimiento de sus pecados, pues solo teniendo vida física se tiene la oportunidad de buscar ser digno del reino de los cielos.

    Cuando alguien muere solo tiene dos destinos posibles: el seno de Abraham, si teniendo vida física fue sanado por que buscó el juicio de Dios; o el infierno, si murió sin ponerse a cuentas con Dios, el purgatorio es un invento de la secta católica:

    Lucas 16:19-31 “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”

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